Capacidad cognitiva/Inteligencia/CI
Cuando cubrimos un puesto vacante con un recurso humano, a menudo sometemos a los candidatos a pruebas cognitivas, como la prueba de coeficiente intelectual o el GMAT.
¿Por qué? Porque queremos personas inteligentes en nuestro equipo.
Pero con los Agentes de IA, es diferente.
No ponemos a prueba tu inteligencia.
Nosotros elegimos tu inteligencia.
Como mencioné al principio de este libro, los “cerebros” de los agentes de IA son modelos de lenguaje o LLM (modelos de aprendizaje de idiomas).
Aquí es donde reside la inteligencia artificial que da vida a nuestros Agentes.
Y hay varios “cerebros” disponibles, cada uno con sus propias habilidades y especializaciones.
Algunos son mejores en tareas creativas como escribir e idear.
Otros son mejores en tareas analíticas como investigación y análisis de datos.
Y algunos son simplemente más inteligentes en general, capaces de manejar una gama más amplia de tareas complejas.
Al crear un Agente de IA, seleccionamos cuál de estos cerebros tendrá.
Es como si pudiéramos elegir el coeficiente intelectual de nuestros empleados.
Pero es importante señalar que elegir la inteligencia más avanzada no siempre es la mejor estrategia.
Así como contratar humanos más inteligentes generalmente cuesta más, utilizar modelos de lenguaje más potentes también tiene un costo mayor.
Hablaremos más sobre esto en el tema Costo y salario de los agentes de IA.
Además, tener más Agentes con inteligencia media y buenos CV puede, en ciertos casos, ofrecer mejores resultados que tener un solo Agente súper inteligente.
Exploraremos esta idea más a fondo cuando hablemos de Equipos multiagente y Equipos híbridos agente-humano.
Entonces, ¿cómo decidimos qué nivel de inteligencia deben tener nuestros agentes?
Depende del problema que intentamos resolver, del proceso que intentamos mejorar o del proyecto que intentamos realizar.
También depende del presupuesto que tengamos disponible y de la estrategia general de nuestro equipo de IA.
La clave aquí es entender que con los agentes de IA, tenemos control directo sobre su capacidad cognitiva.
No estamos limitados por el grupo de candidatos disponibles.
Podemos personalizar la inteligencia de nuestros Agentes según nuestras necesidades específicas.
Es un poder inmenso, pero también una responsabilidad.
Necesitamos ser estratégicos en nuestras elecciones, considerando siempre el valor que aportará un cierto nivel de inteligencia versus el costo de implementarlo.
El Agente más inteligente no siempre es la respuesta.
A veces, un enfoque más equilibrado y diverso puede ser el mejor camino.